La persistencia del pesimismo
Nací el siete de noviembre de mil novecientos ochenta y cinco, un día después del inicio del Holocausto del Palacio de Justicia y seis días antes de la tragedia de Armero. En medio de aquellos aciagos días mi madre, presa de delirios producto de una especie de psicosis post-parto, imaginó que yo había nacido para ver cómo el mundo se acababa en pocos días ante mis ojos.Casi todos los años me cuenta esta historia, a lo que yo no hago sino reírme con esa risa incómoda que nos sale cuando un chiste no tiene gracia. Quizá sea ese relato, los vaticinios de mi madre o hasta la objetiva realidad de este mundo que se cae a pedazos: lo cierto es que pocas veces veo la vida con buenos ojos y sospecho hasta de las buenas intenciones que pueda tener un ángel, si apareciera uno.
De niño, la primera cosa donde fue a dar todo mi pesimismo fue a Dios, más como unas ganas muy viscerales de renegar contra un posible mundo feliz que un verdadero acto de raciocinio. Así que maldije curas, pastores y monjas, y leí desde esoterismo light hasta libros de magia negra; todo para convencerme de que Dios seguía consumiendo gran parte de mi tiempo. Cuando me dí cuenta de eso fue que dejé de pensar en esos temas: me percaté de lo evidente que era la inexistencia de Dios y la ineficiencia de la magia, dediqué mi vida a otros asuntos y no medito sobre ese tipo de temas tan conflictivos.
Mi pesimismo, lejos de desaparecer, se desplazó hacia los hombres: la culpa de todo es de los demás. Si la ciudad está como está es por sus habitantes. Si no consigo trabajo es por las hijueputas roscas que controlan el empleo. Si no me va bien en clases es porque el profesor me la tiene montada. Lo bueno de esta situación es que duró poco: tales juicios absurdos eran como para caerse a patadas. Al final sólo logré desarrollar una hiper-tolerancia/respeto por casi cualquier cosa: si te gusta X música, tienes Y forma de pensar, vez Q programa de televisión o admiras a Z personaje, pues ese es tu problema y a mí no me vengas a joder.
Al final, todo el pesimismo regresó a su lugar original: yo. Desconfío de mí. Cualquier halago o gesto de aprobación por parte de otra persona no es bienvenido de entrada. No lo creo. Mienten. Todos mienten. El único alivio es que la sensación no dura mucho y mi desconfianza pasa inadvertida para los demás.Esa es parte de mi vida, la cual decidí contar de alguna forma. En cada historia o fragmento de historia que escribo evito los finales felices, las alegrías inesperadas o las muertes serenas, todo para dejar una marca de lo mal que pueden llegar a ponerse las cosas. No creo que lo haga bien, pero lo intento: al fin y al cabo, la gente baila sin pretender ser bailarina, canta sin desear ser cantante o juega fútbol sin anhelar la fama. Yo escribo sin ser escritor.


10 hijueputas comentarios:
Antes de leer la entrada tengo que decir: ¡Happy birthday to you! Sin importar cuantos buenos o malos días hayas tenido, has conseguido soportar un año mas. Eso es digno de felicitaciones. Que este año sea mejor y cargado de gratos momentos y sabiduría para tu vida, que en todo aquello que has sembrado hasta hoy, en este año que hoy inicia, puedas recoger con alegría. Happy day to you!
Creo que es la primera vez que escribes algo tan personal. Es bueno saber ese tipo de cosas (por lo menos para mi). No soy experta en el tema pero creo que eres mas escritor de lo que crees.
No haré ningún cumplido. No quiero que se desconfíe de mi honestidad.
¡Salud por escribir sin ser escritor!
¡Alegría!
un estilo de vida bastante normal, basado en ese mismo analisis que muchas dan de las personas sea por su estilo de musica o por quien andes (no muy de acuerdo, se trata de no juzgar y encerrar a la gente en paradigmas).., juzgar nuestros mismos dogmas es parte de uno (si no, para muchos ni fuera fé) no es una forma distinta de vida muchas que conozco (me incluyo), es lo diferente que puedes verla y aun mas expresarla
(Y)wena!
interesante como siempre
Pero como algunas personas como yo tampoco nos interesa si nos creen o no, sólo debo decir que me identifico mucho con el pesimismo que muestras aquí, que alguna vez lo tuve y que estos momentos de mi vida quiere volver para apestarlo todo.´Lo bueno es que uno termina leyéndose un buen libro de algún buen escritor que jamás pretendió ser otra cosa que una persona normal.
Saludos
Creo que la cuestión de la sospecha, se debe a que nacimos antes de 1985; época conflictiva. No es que el hoy no lo sea, sino que allá comenzaron muchos pesares. Me siento identificado contigo por la bendita manía de dudar inclusive, de lo que se supone, es eterno.
¡Barbaro! en el buen sentido -aunque lo dudes- . Sólo diré: "El mundo que creas es el mundo en el que vives, es el mundo que escribes".
Desde lo más profundo de mi elocuencia de tigo: QUE TUS AÑOS VENIDEROS ESTÉN CARGADOS DE LOS MÁS ASQUEROSOS y DELICIOSOS ÉXITOS, PORQUE ÉSTOS SON LOS MÁS EXITANTES. Un beso.
Me encantó esta entrada, como siempre.
Buena reflexion....la felicidad es mental...Be Happy.
Creerlos o no es sólo una decisión, son sólo elogios, no hacen más interesantes tus letras ni más livianas tus cargas, sos un escritor, lo sabes tan bien, que aún escribis, para mi gusto muy bien, no me creas si no queres, pero no dejes de escribir.
Feliz cumpleaños atrasado :D
Interesante historia personal, un saludo cósmico.
Publicar un comentario en la entrada